L'amor en cadira de rodes
Vam conèixer Jordi Casanovas a la plataforma Areatangent, on
va presentar Wofenstein i Tetris, dos espectacles de singular potència
i frescor. Ara s'estrena en el circuit comercial barceloní amb
Andorra, premi Marqués de Bradomín 2005. És una
peça dividida en nou escenes intercalades amb breus monòlegs
del protagonista, un xaval que sempre ha volgut anar a la idealitzada
Andorra i que, després d'intentar-ho, acaba no anant-hi mai.
Sergio Matamala, tot i una dicció vacil·lant que de vegades
fa inintel·ligible el diàleg, ofereix una bona caracterització
del personatge, especialment perquè transmet la dificultat de
comunicació que pateix i els malentesos que causa. Sobretot en
relació amb l'objecte del seu desig: la germana del seu millor
amic que jeu impedida en una cadira de rodes, un paper que broda Clara
Cols, que, amb expressió sorneguera, es passeja per escena com
una invàlida amb gran naturalitat i que transmet l'incòmode
suplici del discapacitat en la vida quotidiana.
Mentre aquest parell assagen una relació amorosa que quedarà
com un projecte inassolible, l'altre tàndem de personatges figuren
una parella d'enamorats que frisen per estrenar-se, i que acabaran partint
peres per culpa de la poesia. Més ben dit, d'uns versos infames
que el xicot endreça a l'exigent col·lega, la qual en
fa una demolidora crítica literària. Incorpora la noia
una resoluta i intuïtiva Roser Blanch que condueix la peripècia
amb desimboltura i encant. Llàstima que Pablo Lammers faci un
personatge un pèl artificiós. Però l'humor intel·ligent
i la subtilesa d'enginy de Casanovas s'acaba imposant pel bon resultat
del muntatge.
Francesc Massip
Avui 27/08/2006
ANDORRA
¿Quién de nosotros en un momento u otro de su vida no
se acuerda de los viajes a Andorra a comprar azúcar y queso?
¿Quién no recuerda el “más barato que en
Andorra”?... Este es el punto de partida de “Andorra”,
una comedia que explota el lugar común de nuestra historia sentimental,
que ha pasado a formar parte de la mitología familiar. Esos viajes
que tuvieron su momento de esplendor en los años ochenta son
hoy un costumbrismo trasnochado fruto de una situación económica.
La pieza teatral se está representando en el Versus Teatre, una
gota de agua en el agosto cultural catalán, y nos descubre a
un joven dramaturgo dotado para la comedia con la capacidad de emocionar
al espectador. No todos los días pasa.
Se trata de una historia de momentos encadenados por la música
pop con un toque de comedia juvenil. Dice mucho de la extraordinaria
habilidad de su autor, Jordi Casanovas (Vilafranca del Penedès,
1978), como dramaturgo que aceptamos rápidamente las condiciones
de su peculiar viaje sentados en unos sofás de color naranja.
El eje temático de “Andorra” son cuatro jóvenes,
dos chicos y dos chicas, preocupados por el amor y las vacaciones. La
pieza está estructurada en pequeñas escenas monologadas
o dialogas que se separan por una música que refleja el espíritu
juvenil. El resultado es una comedia apasionante, divertida, fresca,
llena de música, inteligencia y atrevimiento, el espectador no
puede por más que sentir un lifting del corazón.
La peripecia argumental nos habla de la historia de Manu -Sergio Matamala-,
un joven a punto de licenciarse, pero ante la presión de los
exámenes finales decide realizar una excursión a Andorra
con su amigo del alma Tato –Pablo Lammers- y la novia de Tato,
Mónica –Roser Blanch-; a la excursión se suma la
hermana de Tato, Marta –Clara Cols-. En un principio a Manu, que
realiza las veces de narrador de la historia, no le gusta este añadido
último, pero cambia de idea en el momento que establece una relación
especial con Marta, momento a partir del cual el suspense y el interés
de la comedia van hacia arriba hasta la sorpresa final. La pieza encierra
un tratado de moral centrado en el amor en silla de ruedas envuelto
en una divertida retahíla de chistes sobre el tema. Sin duda
la minusvalía física es el tema de reflexión y
dardo en la diana de la propia capacidad de sátira del personaje
en silla de ruedas. Todos los actores están bien, pero la obra
está escrita para que brille con especial luz el personaje de
Marta, Clara Cols.
La frescura de la música pop, la poesía, los automóviles
que siempre se estropean, Internet, la complicidad entre amigos, cierta
forma de vestir y toda una filosofía de la juventud se dan la
mano en la pluma de uno de los valores más prometedores entre
los jóvenes dramaturgos catalanes. La obra viene con un premio
bajo el brazo, el Marqués de Bradomín 2005, y la dirección
del espectáculo corre a cargo del propio autor, todo un descubrimiento
para las salas comerciales.
Si os gustan las películas románticas, las series tipo
“Friends”, las comidas divertidas, las incertidumbres de
los jóvenes, las buenas intenciones, los amores difíciles
y la música pop debéis pasaos por el Versus para ver “Andorra”.
J. A. Aguado - Diari de Terrassa. 30 / 08 / 06